No solo de champán vive Reims

Conocida (¡y de qué manera!) por el champán, Reims, en la región de la Champaña-Ardenas, es una de las ciudades con más historia del país galo. Pese a que la localidad francesa es famosa porque es donde están asentados nueve de los principales productores de champán más importantes del mundo –no en vano la palabra Reims aparece en la mayoría de las etiquetas de las botellas producidas en esta región- la ciudad ha sido a lo largo de los siglos escenario de grandes acontecimientos históricos. Tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial, la región de la Champaña-Ardenas sufrió, en sus propias tierras, los enfrentamientos entre los ejércitos alemanes y franceses de los que Reims no salió, ni mucho menos, indemne.

Por este motivo gran parte de su patrimonio fue reconstruido gracias, en parte, a las generosas donaciones de la familia Rockefeller por lo que no es de extrañar que la ciudad les haya dedicado una céntrica avenida.

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El encanto de Sidi Bou Said

Si piensas en viajar a Túnez y quieres ver un pueblo con un gran encanto, tienes un indudable candidato en Sidi Bou Said. Se trata de un lugar que reúne las esencias de un típico pueblo mediterráneo, de estilo andalusí, y en el que destaca su preciosa combinación de colores blanco y azul que baña todos sus edificios.

Situado sobre un promontorio, en el extremo de la península de Cartago, muy cerca de la capital, fue en 1920 cuando a partir de un decreto auspiciado por el barón Rodolphe d’Erlanger se empezó a proteger este enclave costero de forma que todas las fachadas de las casas debían ser blancas, y las puertas, rejerías y celosías de las ventanas, azules.

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El Pallars Sobirá, pura Lleida

El Pallars Sobirà es la cuarta comarca de mayor tamaño de Catalunya y se extiende, de sur a norte, desde el Congost de Collegats siguiendo el curso del río Noguera Pallaresa y sus afluentes, hasta los valles de Àneu, Cardós y Ferrera, donde se encuentran los picos más altos de Cataluña.

Los municipios de la comarca son 15 (Alins, Alt àneu, Baix Pallars, Espot, Esterri d’Àneu, Esterri de Cardós, Farrera, La Guingueta d’àneu, Lladorre, Llavorsí, Rialp, Soriguera, Sort, Tírvia y Vall de Cardós). Agrupan unos 135 pueblos repartidos por los distintos valles que confluyen hasta el río Noguera Pallaresa, que es su columna vertebral: vall d’Àssua, vall de Cardós, vall Ferrera, vall de Siarb, vall d’Àneu, entre otros. Por otra parte, el Pallars Sobirà es la tercera comarca de Cataluña con mayor número de entidades municipales descentralizadas: Ainet de Besan, Araós, Àrreu, Arestui, Baiasca, Monternatró, Isil, Alós, Sorpe, Sellui y Tornafort.

En la comarca se encuentra el mayor lago de los Pirineos, el de Certascan, y la cima más alta de Catalunya, la Pica d’Estats.

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5 destinos baratos para mochileros

¿Buscas un destino bueno, bonito pero sobre todo barato? No te preocupes, a continuación te recomendamos 5 países en los que se puede viajar barato: Portugal, Perú, China, Camboya y Fiyi. Mochileros, ¡a tomar nota!

En los sueños de todos los mochileros hay destinos atractivos, con cultura, lugares para visitar, sabrosa gastronomía, excelentes playas, preciosos paisajes… ¡y baratos! Así son los 5 países que hemos elegido, para inspirarte para tu próximo viaje. Eso sí, antes de coger tu mochila y ponerte rumbo a alguno de estos destinos, no te olvides consultar nuestro artículo con los 5 errores habituales de un mochilero novato.

Portugal

 

Nuestro país vecino es un gran destino para ir de mochilero gastando poco. Nosotros te recomendamos buscar vuelos a Lisboa para establecer en la capital tu centro de operaciones, y desde allí organizar el viaje que quieras: excelentes playas donde practicar surf, ciudades para descubrir, fiesta, deliciosa gastronomía… ¡todo esto lo encontrarás en Portugal!

Perú

 

Seguro que en tu lista de viajes pendientes (o para repetir) está visitar el Machu Picchu, seas mochilero o no. Por fortuna, aparte del Machu Picchu y de otras zonas muy turísticas, Perú es un destino asequible: puedes encontrar habitaciones por unos 10 € la noche o comidas por 5 €. Nuestro consejo: si tienes pensado contratar un viaje por el Camino del Inca, mejor que por internet, hacerlo directamente en Cuzco, ¡podrás encontrarlos por la mitad de precio!

China

 

A pesar de que no es tan barato como hace unos años, este fascinante país sigue siendo una gran opción para los viajeros con poco presupuesto, especialmente si evitas las grandes ciudades y te centras en las zonas rurales. Las comidas son muy baratas y también los transportes, por lo que no tendrás problemas para moverte a buen precio.

Camboya

 

Toda la región es asequible, pero quizá Camboya sea uno de los países más baratos del Sudeste Asiático: habitaciones privadas con aire acondicionado de hotel por unos 20 €, comidas locales por 2 €… por unos 30 € al día te lo puedes montar bien. Una vez que encuentres vuelos baratos a Camboya, disfrutarás de la simpatía de sus gentes, preciosos paisajes, espectaculares templos… ¡y todo a muy buen precio!

Fiyi

 

¿Crees que Fiji es un destino lejano y de lujo? Lo primero no te lo vamos a negar, porque se encuentra en Oceanía, en el océano Pacífico. Pero lo segundo, que sea un destino exclusivo sólo apto para gente con mucho dinero no es del todo cierto: en Fiyi hay lujosos complejos hoteleros sí, pero también hay numerosas residencias y hostales, con precios asequibles para un mochilero con poco presupuesto. Además, haciendo autoestop o usando el transporte público podrás recorrer la isla para descubrir sus playas de ensueño y probar los deliciosos (¡y fresquísimos!) platos de pescado y marisco.

¿Cuál es tu país favorito para ir de mochilero? ¡Cuéntanoslo!

Leído en Liligo

Navarra, de cine

La historia de amor entre directores de cine y productores con Navarra nació hace algo más de tres décadas y a lo largo de estos años ha dejado su estela en una docena de escenarios cinematográficos que Turismo de Navarra ha recogido en una nueva ruta: “Navarra, de cine”, que te invitamos a descubrir.

Ver el paisaje que contempló el mismísimo 007, disfrutar de los bosques que enamoraron a Audrey Hepburn o pasear por las calles que pisó Orson Welles son algunos de los atractivos que ofrece la ruta “Navarra, de cine”, un nuevo recorrido que potencia y reconoce a Navarra como destino de referencia para directores y productores de cine y brinda a los turistas la posibilidad de conocer algunos de sus rincones más cinematográficos.

En los últimos años, la Comunidad ha sido el escenario elegido para el rodaje de películas que han tenido una gran repercusión nacional e internacional. Conocidas caras del séptimo arte como los oscarizados Javier Bardem y Penélope Cruz, Cameron Díaz, Michael Fassbenderg o Martin Sheen y un nutrido elenco de actores y actrices del panorama nacional como Carmen Maura, Hugo Silva, Mario Casas, Clara Lago, Carmen Machi, Karra Elejalde o Dani Rovira, entre otros, han situado en el mapa algunos de los pueblos y parajes más emblemáticos de Navarra gracias a la proyección que han tenido sus largometrajes.

Muchos de los espectadores de Ocho apellidos vascos, Las brujas de Zugarramurdi o The Counselor no han dudado en acercarse a Navarra para descubrir in situ sus principales atractivos turísticos. Pero a estos escenarios cinematográficos tan visitados hay que sumar otros tantos que en su día acogieron películas míticas como Robin y Marian, Patton, Secretos del corazón o Campanadas a medianoche; y a los que próximamente acogerán grabaciones de filmes que están de camino como Anacleto, agente secreto, o El Guardián invisible, cinta basada en la primera novela de la trilogía de Dolores Redondo ambientada en el valle de Baztan. 

Una ruta con trece escenarios

Para que los aficionados al cine puedan disfrutar de destinos turísticos con encanto sin renunciar a su gran pasión, Turismo de Navarra ha creado una ruta del cine, Navarra, de cine.

La propuesta recoge 12 escenarios, con 25 películas de referencia. Los espacios son los siguientes:

  • Zugarramurdi y Valle de Baztan: Las brujas de Zugarramurdi (2011) y Baztan (2011);
  • Leitza: Ocho apellidos vascos (2013);
  • Lekunberri y Valle de Larráun: Campanadas a medianoche (1968);
  • Sierras de Urbasa-Andía-Estella: Biutiful (2010), Cromwell (1970), Patton (1970), Tasio (1984), Bajo las estrellas (2005);
  • Camino de Santiago: The Way (2009);
  • Pamplona: Blue Lips (2013), Zindagi Milegi Na Dobara, Sólo se vive una vez (2010), Cowboys de ciudad (1991), Fiesta (1956), El Quijote de Orson Welles (1996), Carnaval de ladrones (1967), La trastienda (1976), Encierro en 3D (2012);
  • Orbaizeta y Valle de Arce: Silencio roto (2004);
  • Ochagavía-Selva del Irati: Secretos del corazón (1997), Furtivos (1976);
  • Valle de Roncal: Obaba (2005), Romanza final (1985), El canto del ruiseñor (1933), Gayarre (1957);
  • Artajona: Robin y Marian (1976);
  • Olite: Los Borgia (2009);
  • Bardenas Reales-Tudela: Anacleto, agente secreto, The Counselor (2012), 007, El mundo nunca es suficiente (1999), La conquista de Albania (1983), Acción mutante (1992), Tierra (1995) y Airbag (1996).

Canarias: una historia muy saludable

Excursión al Balneario de Azuaje (Gran Canaria) 1930

Excursión al Balneario de Azuaje (Gran Canaria) 1930

Desde los tiempos de los griegos, las Islas Canarias son conocidas por las propiedades saludables y los efectos curativos de su clima.

A partir del siglo XVII, las expediciones capitaneadas por afamados exploradores y naturalistas de la época como William Dampier, Nicolás Baudin, James Cook o Alexander von Humboldt, que hacían escala en las Islas, contribuyeron definitivamente a propagar los beneficios del clima canario contra afecciones pulmonares y otras patologías.

En el siglo XVIII, William Anderson, médico y naturalista a bordo del “Resolution”, la fragata del tercer viaje de James Cook, escribió tras su visita a las Islas: “el aire y el clima son notablemente sanos y particularmente apropiados para prestar alivio a enfermedades como la tuberculosis” y aconsejó a los médicos que recomendaran a sus pacientes viajar al archipiélago canario.

Más adelante, el también médico John White destacó también los beneficios únicos del clima canario: “No conozco ninguno mejor para la convalecencia de los enfermos“.

Estos primeros pregonadores de las excelencias del clima canario fueron sucedidos por médicos de toda Europa que, con la popularización de los viajes, comenzaron a recomendar las Islas Canarias para recibir terapias a base de baños en agua de mar y vida al aire libre con el beneficio de la brisa marina. Siguiendo su recomendación, a finales del siglo XIX eran ya miles los turistas que visitaban las Islas para curar o aliviar enfermedades reumáticas, cutáneas y, sobre todo, respiratorias.

Las Islas Canarias se habían convertido en un excepcional destino revitalizante, donde renovarse física y mentalmente con todo tipo de tratamientos que utilizaban las cualidades terapéuticas de los elementos naturales.

Gracias a esta creciente demanda, aparecieron los primeros hoteles sanitarios en las Islas. Establecimientos de alta calidad que sentaron las bases del desarrollo turístico posterior y que precedieron a algunos de los mejores resorts y hoteles del Europa que en la actualidad se ubican en el archipiélago canario. El primero fue el Sanatorium del Valle de la Orotava, inaugurado el 12 de septiembre de 1886. Pronto le siguieron el hotel Taoro, en el Puerto de la Cruz, y el hotel Santa Catalina, en las Palmas de Gran Canaria.

Hoy en día, viajeros de todo el mundo siguen visitando las Islas Canarias para revitalizarse. Las suaves temperaturas, su extraordinario número de horas de luz, el aire marino puro, sus aguas y todos sus recursos naturales convierten al archipiélago en un paraíso del bienestar.

Más información: El mejor clima del mundo

India: los mercados flotantes de Srinagar

Cuando la semana pasada regresé de India, descubrí que había dejado olvidado mi diario en el último hotel. No obstante, y aunque resulta inevitable que algunos pequeños detalles se pierdan en el camino, recordar lo que hice en Srinagar me resulta extremadamente fácil. Básicamente, porque todos los días hice lo mismo.

¿Aburrimiento? Ninguno; nadie se aburre cuando se está sintiendo bien. Aunque no te muevas, en el sentido más literal del término. Y es que debo admitir que en Kashmir ejercicio físico hice el justo, pero no por falta de opciones. Si, por ejemplo, os gustan los trekkings, tenéis para todos los gustos. Yo estuve tentada a perderme varios días en las montañas, y si finalmente decidí dejarlo para “la próxima vez” fue porque hubo un plan que en aquellos momentos me pareció mucho más apetecible.

Todo empezó la primera mañana, cuando me levanté para conocer uno de los mercados flotantes de la ciudad.

El hombre con quien había apalabrado el paseo el día anterior me estaba esperando en la puerta del New Calcutta a las cinco en punto. A esas horas apenas empezaba a atisbarse la salida del sol tras las montañas, no se escuchaba ningún sonido más que el de los pájaros, y parecía que en la ciudad no hubiese ser vivo despierto más que esos animales, yo y el kashmiri que me acompañaba.

Además, hacía frío. Por suerte el barquero estaba preparado para todo y no tardó en ofrecerme una gruesa manta en la que me envolví cual gusano de seda, mientras para mis adentros pensaba que más valía que el mercado flotante no fuera uno de esos shows turísticos donde se exponen souvenirs e intentan venderte desayunos de cualquier manera. Confieso ser persona de despertares lentos y difíciles.

A medida que la sikhara empezó a recorrer los canales vacíos, mi actitud cambió completamente. El silencio, la soledad, la magia de aquel escenario… Aquello era un lujo, y no tardé en admitir que me daba igual dónde me llevaran: si no me gustaba, no repetiría; pero el solo hecho de haber disfrutado del amanecer en Srinagar de aquella manera había valido las horas perdidas de sueño.

Por fin, llegamos al famoso mercado flotante. En el cruce entre dos canales, seis o siete hombres, no más, charlaban mientras bebían té y fumaban en sus barcas de madera. La total ausencia de mujeres me llevó a pensar que habíamos llegado demasiado pronto, lo que en parte era cierto.

A medida que los minutos pasaban, fueron llegando más y más hombres, cada uno a bordo de su propia sikhara, cada vez más animados, hablando a gritos, negociando e intercambiando frutas por verduras, verduras por frutas, o sacos de contenido misterioso por grandes fajos de billetes. Pero ninguna mujer entre ellos, excepto alguna turista india acompañada por su marido que, como yo, contemplaban la escena desde su sikhara de colores.

No sé el tiempo que permanecimos allí, pero teniendo en cuenta que el paseo que había contratado era de tres horas, calculo que no menos de hora y media. Fue fascinante y embarazoso al mismo tiempo. Embarazoso porque, con el fin de que no me perdiese nada, mi barquero no dudó en abrirse paso entre los vendedores, situándose en el mismo centro del enjambre, y la sensación de ser una turista más, molestando a quienes se habían levantado para trabajar, no me abandonaba. Fascinante porque, a pesar de ello, la experiencia era auténtica, genuina, y yo me sentía tan feliz que me vi incapaz de borrar la estúpida sonrisa de mi cara hasta que nos fuimos.

Regresamos al New Calcutta siguiendo a esos mismos comerciantes que, con el deber cumplido, volvían a casa para desayunar con sus familias. Los canales, antes vacíos, empezaban a poblarse de barcas con mujeres camino del mercado, niños vestidos de colegio, y muchos turistas indios en dirección a donde nosotros habíamos estado. Demasiado tarde: para ver los mercados flotantes en pleno apogeo hay que levantarse a las cuatro de la mañana. Y merece la pena: lo dice la de los “despertares difíciles”, que al día siguiente no dudó en saltar de la cama antes que las ranas para subirse en la sikhara y asistir otra vez al mágico despertar de la ciudad.

Leído y más fotos en Trajinando por el mundo

20 razones para viajar a Sicilia

SiciliaEs la isla del barroco. De los templos griegos. De las villas romanas. De las catedrales normandas. De los pueblos marineros. De la gastronomía mediterránea. De la geografía intrincada. ¿Quiere saber por qué Sicilia es uno de los destinos más codiciados del Mare Nostrum? Puede comenzar por estos veinte argumentos.

Pese a las altas temperaturas que azotan a esta isla italiana durante los meses estivales, Sicilia sigue siendo uno de los destinos estrella en verano. Su amplia oferta cultural, histórica, gastronómica y unos precios aún asequibles figuran entre sus principales bazas.

1. Palermo

Antaño la joya del imperio normando, hay que visitar su Capilla Palatina (siglo XII) -dentro del Palazzo dei Normanni- y el bullicioso Mercado de Ballaró, lo más parecido a un zoco árabe en Europa.

2. Monreale

Esta catedral árabe-normanda a ocho kilómetros de Palermo es el más bello ejemplo de arquitectura normanda en Sicilia. Suele estar atestada de cruceristas pero merece la pena pese al bullicio.

3. Segesta

Mejor visitar este yacimiento dórico a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Aquí el sol cae a plomo. Admirable su templo de 36 columnas (siglo V a.C.) con el entablamento y frontón íntegro así como el teatro (III a.C.) excavado en la roca natural.

4. Trapani

Una mezcla soberbia de Románico, Barroco, Liberty, influjos árabes, normandos y españoles animan las fachadas de las iglesias, los frontispicios de los edificios y cada rincón del centro histórico de esta ciudad costera.

5. Erice

Esta encantadora localidad encaramada al Monte San Giuliano reúne muchos rasgos sicilianos, como un trazado normando y la organización árabe de la vivienda en torno al patio. Calles empedradas y empinadas. Si el cielo está despejado se puede llegar a otear la costa de Tunez y el Etna.

6. Selinunte

Uno de los enclaves arqueológicos más destacados del Mediterráneo. Del siglo VII a.c. datan sus Templos Orientales, la Acrópolis, la Ciudad Antigua y el santuario de Malophoros, levantados junto al mar en una estampa única.

7. Corleone

Prescinda de esta visita salvo si es fan acérrimo de Martin Scorsese o Mario Puzo y quiere honrar la memoria de Don Vito. El pueblo no cuenta con más patrimonio histórico que un par de iglesias, pero esta cuna de capo dei capi reales y ficticios conserva la atmósfera de la Sicilia interior, rural y auténtica.

8. Agrigento

Aunque tiene mar y un casco antiguo respetable, en Agrigento hay que ir directos al Valle de los Templos. Un yacimiento dórico que refulge al atardecer: El templo de la Concordia, el de Juno, el de Hércules, el de los Dioscuros y el templo de Júpiter Olímpico son los cincos colosos que dominan el Valle, declarado Patrimonio de la Humanidad.

9. Piazza Armerina

Calles empinadas y un sol de justicia en esta localidad más famosa por atesorar, en sus afueras, una villa tardo-romana. Agradable paseo con estampas de la Sicilia interior aseguradas.

10. Villa Romana del Casale

A cinco kilómetros de Piazza Armerina, esta villa tardo-romana del siglo IV a.C. destaca por la cantidad y calidad de los mosaicos que ornamentan casi todas sus habitaciones. Según la Unesco, «son los más bellos de todo el orbe romano conservados in situ».

11. Ragusa

Son dos ciudades en una: Ragusa Ibla, ciudad laberíntica y señorial, con decenas de palacetes de la aristocracia local. Y Ragusa Superiore, levantada tras el terremoto del siglo XVII y desde entonces rival de la primera.

12. Modica

Habitada desde la Antigüedad, fue levantada sobre las dos paredes de una profunda garganta. Antes de callejearla, conviene obtener una panorámica de la ciudad para apreciar su estructura apretada pero armoniosa. Entre la marabunta arquitectónica destaca la escalinata que lleva hasta San Giorgio, obra de Gagliardi y máximo exponente del barroco siciliano.

13. Noto

Junto a Ragusa, Scicli y Modica, Noto es una de las ciudades barrocas más bellas de Sicilia, con más de veinte iglesias y diez palacios en los que el color miel y el tallado de la piedra es puro arte. La mayoría se encuentran en el corso Vittorio Emanuele III. Entre los edificios señoriales destaca el palacio Villadorata.

14. Siracusa

Dicen de ella que fue la ciudad más bella del mundo antiguo y que por sus calles pasearon Platón, Arquímedes o Esquilo. Hoy cuenta con la única escuela de teatro griego clásico fuera de Atenas (estrenan grandes producciones en mayo y junio). No perderse el barrio de Ortigia y el Parque Arqueológico de la Neapolis.

15. Catania

En esta ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco no se pierda la Fontana dell’Elefante en la Piazza del Duomo (dicen que el elefante de lava sostiene un obelisco egipcio con poderes sobre el Etna) y La Pescheria, un mercado donde el pescado se vocea en dialecto siciliano.

16. El Etna

Dicen de este volcán (activo) que se ve desde la Luna. Pero como no está al alcance de todos ponerse en órbita para comprobarlo, puede asomarse a su cráter en teleférico. También es posible rodearlo en todo su perímetro a bordo del tren Ferrovia Circumetnea.

17. Taormina

Alta y rocosa, con pequeñas bahías bañadas por el mar Jónico a sus pies, el casco antiguo de esta urbe medieval está repleto de sorpresas: la Catedral y su portada, la iglesia de Santa Caterina, el Odeón (un pequeño teatro de época romana) y sobre todo un teatro griego con vistas al Etna que de junio a agosto acoge el Taormina Arts Festival.

18. Islas Eolias

Su mejor carta de presentación está en la Odisea de Homero. Colinas verdes, lava negra y agua turquesa en Lipari, Vulcano, Salina, Panarea, Estrómboli, Alicudi y Filicudi. En verano hay servicios regulares de ferry entre Sicilia y las islas Eolias.

19. Cefalú

Soñolienta, playera y bizantina, en su centro histórico destaca el Duomo de inspiración árabe-normanda y los callejones medievales repletos de restaurantes y boutiques. No pasar por alto la Salita Saraceno, una escalinata que recorre las antiguas murallas con magníficas vistas.

20. Gastronomía

Grábese estos tres conceptos a fuego: Arancino. Nero D’Avola. Brioche con gelato. El primero es una bola de arroz frito con carne, tomate, guisantes, huevo duro y mozzarella. El segundo, la uva tinta siciliana con la que se elaboran los mejores caldos de la isla. Y el último es, simplemente, un pecado: el legendario helado italiano servido dentro de un bollo de leche. Para no querer volver.

Texto: Patricia Osuna :: Leído en Ocholeguas.com

De pesca en Cambrils

Aún es de noche, miro la hora en el móvil y veo que acaban de dar las 06:00h. Me pregunto que narices hago un día de vacaciones levantándome a esa hora y maldigo el momento en que me dieron a escoger entre la actividad de Turismo-Pesca y la de Pesca Turismo en Cambrils, Tarragona.

Yo escogí la de Pesca-turismo, sí, ya ves. Quería conocer de primera mano lo que se siente al embarcar como un marinero más, aunque luego me dí cuenta de que para eso hay que madrugar. Lo malo es que ya  no valen lamentos.

Cuando dan las 06:15h el barco P. Bomba sale del puerto, a bordo además del capitán Pitu Pijoan y junto a la tripulación habitual vamos 4 novatos. Somos 4 guiris que embarcados en esta aventura buscamos sentirnos pescadores por un día y ya de paso ver el amanecer desde el mar.

Llegamos a la zona donde vamos a extender las redes y el joven patrón de la embarcación, Pitu, nos da las indicaciones de lo que tenemos que hacer cada uno. A pesar de su juventud, su tono delata la pasión y la dedicación que le pone a un oficio que se hereda de padres a hijos. Mientras las redes se van extendiendo nos cuenta que el P. Bomba es una embarcación de arrastre respetuosa con el medio ambiente, que hace vedas voluntarias para proteger el fondo marino y que ha sido adaptada para obtener una eficiencia energética mayor que otros barcos. Y es que a la tradición heredada junto con el oficio hay que sumar el ánimo emprendedor de Pitu.

Casi sin darnos cuenta llega el momento de recoger las redes y comprobar las capturas. Todo el mundo preparado de nuevo y cada uno a su tarea. Al ritmo que se van recogiendo los más de 400 metros de red que habíamos lanzado al mar empiezan a acudir las gaviotas, que saben que alguna pieza podrán cobrar cuando las redes asomen a la superficie.

Tras recoger el último tramo de red hay que clasificar el pescado. Nos encontramos un poco de todo: cigalas, rapes, merluzas, besugos y algún pulpito que devolvemos al mar vivo porque no llega a la talla mínima, “pezqueñines no, gracias”. El madrugón ha merecido la pena, charlar con los pescadores y compartir con ellos la jornada de trabajo resulta muy gratificante, sobre todo en el momento de comer el rancho a bordo, una fideuá hecha con alguna de las capturas del día. ¡Más fresco imposible!

Para los que no quieran madrugar está la otra actividad de Turismo-Pesca, consiste en conocer toda la actividad pesquera del P. Bomba desde una embarcación de paseo. Sin tener que madrugar y con la comodidad que supone una embarcación de este tipo se visitará el barco pesquero en el momento de recoger las redes para finalizar en el restaurante L´indret degustando los productos recogidos durante la jornada de pesca combinados con los mejores vinos, hortalizas y aceites de la zona.

Leído en Viajes, Rock y Fotos